La Invasión Kunimbhia y sus consecuencias

De Reinos de Dracomiconia, la enciclopedia libre.

Es el tercer pasaje del Archivo Trandio. Nos muestra como unos invasores asaltaron el Reino de Inald, que provocó su caída.

Los Kunimbhios

Los kunhimbios son semihumanoides de hasta 3 metros de altura y 200 kg de peso. Tienen el cuerpo entero cubierto de pelo marrón de tono claro. Su cara es alargada, parecida a la de un canino. Sus músculos están muy desarrollados, y tienen unas largas extremidades. Se organizan en poblados rústicos muy primitivos y no tienen un gran desarrollo tecnológico. Lo más avanzado que poseen es una especie de catapulta arrastrada por soldados que lanza unas tremendas rocas. No usan ningún tipo de magia, y practican una religión conocida como Rahathari. Son muy brutos y sanguinarios, por lo que no tienen ningún tipo de relación con otros pueblos.


--Redactado por Trand, el cronista.--

En el suroeste del reino, se encuentra la Altiplanicie Convhexus. Allí, habitan los bárbaros Kunimbhios, unas terribles bestias de aspecto feroz y primitivas costumbres. Sus poblados no son ni la sombra de nuestras más pobres aldeas, pero aún así, son un terrible enemigo con un poderoso ejército. Si alguna vez nos invadieran, solo reistiríamos lo que duraran nuestras murallas en caer. En este mundo solo hay sitio para los pueblos guerreros. Los que como nosotros dejan a un lado las armas y se encargan en mejorar su bienestar perecen a manos de gente como los Kunimbhios


La invasión y la destrucción de las murallas

--Redactado por Trand, el cronista.--

El día 6402 después de la formación de las tribus, se presentaba como otro día cualquiera. Yo estaba sentado en mi estudio, anotando pequeños comentarios sobre la gente que pasaba por la calle, cuando llegó a palacio un mensajero.

-¡Tropas enemigas en el frente señor! ¡Son miles!- -¿Enemigos? ¡Los Kunimbhios!- dijo mirándome, después siguió hablando con el mensajero - Lleva el mensaje a los cuarteles, yo avisaré a Gorhiexz-

Gorhiexz no era otro que el exarca del ejército. Cuando recibió la noticia, se dirigió a los cuarteles, donde los soldados ya estaban al corriente. Los formó y se dirigió a toda marcha haci el lugar por donde se acercaban los enemigos. Creí escuchar que era en la muralla sur de la tribu Fharimbhica, pero no pude asegurarlo hasta más tarde.

Me dirigí tras el ejército unas horas más tarde después de que los demás partieran. Un acontecimiento de este calibre debía ser anotado en mis crónicas. La verdad es que ya estaba preparado para esta invasión. Yo mismo predije un ataque de los Kunimbhios meses antes. Por suerte, mis predicciones fueron escuchadas y se tomaron medidas: Se amplió el ejército y se pusieron más vigilantes en las froteras. Pero no fueron suficientes; al final el desenlace fue fatal.

Trece días después, el ejército Kunimbhio empezó el ataque. Yo llevaba alli nueve días, y estuve ayudando a preparar la defensa. Todos teníamos miedo, se sentía en el ambiente, pero nadie dijo nada. Prepararon sus rústicas catapultas cerca de la muralla, entonces nuestros arqueros lanzaron cientos de flechas...


Ésa fue la batalla de Fsethell. Los Inalditas salieron derrotados, y tuvieron que refugiarse en las ciudades cercanas, que poco a poco fueron cayendo ante los Kunimbhios.

Un año más tarde, Fharimbhica estaba acabada, y Oriah estaba bajo asedio. Los templos de cuatro dioses habían sido profanados, y las Murallas de Bhikham estaban destrozadas en su parte oeste.

El derrocamiento

Pasados dos años, desde el día de la invasión, la situación ya no podía empeorar más. Dos tribus enteras, habían sido arrasadas. Quedaban en pie Inald y Panaszónika, pero el ejército estaba destrozado por completo. Los Kunibhios se acercaban por el sur a la ciudad de Khalisz, y no había tropas para defenderla.

El rey propuso que abandonaran la ciudad, y se exiliaran en Inald, o en cualquier otra ciudad o aldea. Pero al consejo le pareció un terrible acto de cobardía y se reveló contra él. A la noche, el rey fue derrocado del trono, y se proclamó la I Oligarquía Ináldica. Los consejeros se nombraron Reyes, y decidieron formar un ejército de milicia.

Éste ejército adquirió un tamaño considerable, pese a que no tenía un buen equipo ni un adiestrmiento válido.

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